lunes, enero 30, 2006

Breve historia del Teatro Teresa Carreño

Son muy pocos los teatros de relevancia que existen en la ciudad capital de Venezuela. Los más importantes de ellos han sido el Teatro Municipal, construido en 1881; el Teatro Nacional, inaugurado en 1905; el Teatro Caracas, destruido en 1919 por un terrible incendio; entre otros fueron, que a inicios del siglo XX fueron los recintos para presentar grandes operas, ballet y otras manifestaciones artísticas.

En 1949 Venezuela, al igual que los otros países latinoamericanos recibió a gran cantidad de emigrantes europeos, que venían en busca de mejores condiciones de vida que las que la guerra les había dejado. Por esta situación el gobierno venezolano se vio en la necesidad de generar infraestructuras para urbanizar la ciudad y también crear espacios de esparcimiento como los teatros, porque además los que existían para la época no cumplían con los requerimientos del espectáculo moderno.

No es sino hasta 1967 cuando, por iniciativa de la Asociación Venezolana d Conciertos, se realiza un proyecto para la construcción de una sala de conciertos con capacidad para 2400 personas, en unos terrenos de la Urbina, pero este proyecto fracasa. Es entonces, en el año 1969 cuando el maestro Pedro Antonio Rios Reyna solicitas al Centro Simón Bolívar la creación de una sala que sirviera como sede de orquestas. La petición es aprobada con modificaciones para crear una sala de usos múltiples y se abre un concurso en septiembre de 1970 para elegir los arquitectos que se encargarían del proyecto. En el año 1971 muere Pedro Antonio Rios Reyna sin lograr ver siquiera los bocetos de la construcción de su obra.

Los ganadores del concurso fueron Dietrich Kunckel, Jesús Sandoval y Tomás Lugo Marcano, quienes visitaron los teatros más importantes del mundo para completar las primeras ideas del proyecto.

La construcción del teatro se inicia en 1973 y se mantiene durante los periodos presidenciales de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y se inugura finalmente durante el periodo de Luis Herrea Campins el 19 de abril de 1983. El costo total fue de 540 millones de bolívares, y el teatro cuenta en total con 22586 m2 de superficie y 80000 m2 de construcción.

El Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño mezcla la naturaleza (por su cercanía con el parque Los Caobos), con la arquitectura moderna y las numerosas obras de arte plástica que se encuentran en todos los espacios del complejo cultural. Es el único teatro de Venezuela que cuenta con sus propios talleres de realización y montaje, y por supuesto, con su respectivos departamento de producción donde se ensamblan las escenografías que se montarán para las distintas obras. De la misma forma, posee un departamento especial de utilería donde se llevan acabo los requerimientos “micro” de las puestas en escena.

Cada sala cuenta con camerinos individuales y colectivos para que los artistas puedan prepararse antes de la presentación. Es importante resaltar también lo especializadas que son ambas salas (Rios Reyna y José Félix Ribas), ya que cuentan con sistemas de acústica y escenografía adaptables a los requerimientos del espectáculo, característica que no poseen los otros teatros venezolanos.

Por estos y muchos más atributos, el Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño es el más importante del país y probablemente uno de los más importantes de Latinoamérica y el mundo.

Atalaya en la José Félix Ribas

Atalaya es un ensamble de percusión venezolano que ha tenido gran importancia en el ámbito musical internacional y que vuelve a Venezuela para presentarse ante su público en la Sala José Félix Ribas.

Del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela han surgido varios jóvenes con la inquietud de explorar en la percusión para hacer música de cámara dando a conocer una nueva perspectiva de lo que se puede lograr con instrumentos de percusión a través de la música para ensambles.

Este ensamble se crea en julio de 2003, y está integrado por: Ramón Granda, Luzbel Jiménez, Félix Mendoza, Juan Carlos Silva, Simón González y Jorge Glem, cuyas edades no superan los 25 años.

Dentro de sus principales presentaciones destacan, la Ceremonia de Bienvenida del Congreso Mundial de Psiquiatría celebrado en Caracas en octubre de 2003, en junio de 2004 participan como invitados al cierre del Primer Festival de tradiciones Afro-americanas FITA, también son invitados por la Universidad Nacional de Colombia al primer Encuentro Internacional de Percusión celebrado en Bogotá en abril de 2005, causando gran impresión en el público, en su mayoría percusionistas, debido a la propuesta musical de esta peculiar agrupación.

Recientemente tuvieron también una presentación en uno de los escenarios más importantes y exigentes del mundo, la sala de conciertos del Philharmonie de Berlín en Alemania, sede de la aclamada Orquesta Filarmónica de Berlín, cumpliendo así con la invitación que dicha orquesta hiciere a este ensamble.

Cabe destacar que debido al poco conocimiento que se tiene hacia el mundo de la percusión, el ensamble Atalaya es el principal organizador del Festival de Percusión de los Llanos, el cual es celebrado cada año en dicha región, reuniendo a diferentes jóvenes de distintas edades para así llevar junto a diferentes artistas internacionales una profunda labor docente con miras a acrecentar el nivel académico e interpretativo en cada jóven.

El Teatro Teresa Carreño se une a la campaña para nunca olvidar

En la Sala José Félix Ribas, del Teatro Teresa Carreño, se presentó la Ópera infantil Brundibár con la participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas, los niño cantores del núcleo de San Agustín, los niños cantores de la Orquesta Juvenil e Infantil del núcleo de Los Teques y los niños cantores del núcleo de Montalban.

Ésta ópera fue escrita por el compositor judío-checo Hans Krása quien contó con la colaboración de Adolf Hoffmeister en 1938. Dicho compositor, murió en Auschwitz, así como los cientos de niños que realizaron los primeros montajes de esta obra.

La obra fue realizada para participar en un concurso, pero Checoslovaquia fue conquistada por Alemania y el concurso se olvidó. Aún así, la ópera encontró su camino en el Orfanato judío de Praga, donde fue estrenada secretamente. En 1942, el orfanato judío fue trasladado con sus niños e instructores al campo Terezín; donde la ópera fue rescrita y presentada entre los años 1942-1945.

Brundibár fue presentada más de 55 veces en el campo de concentración Terezín, donde fueron deportados miles de judíos checos, alemanes, austriacos, holandeses, daneses y opositores al régimen nazi, entre ellos el compositor Hasn Krása. Como éste último, miles de artistas e intelectuales de esa época, aún en las más ínfimas condiciones de supervivencia, continuaron creando y nos dejaron un legado de fortaleza y valor.

En esos días Terezín funcionaba como un campo de transición hacia el campo de exterminio Auschwitz y cientos de judíos fueron transportados hacia su muerte.

La ópera narra la historia de un par de hermanos que necesitan conseguir dinero para comprarle leche a su madre enferma, pero el organillero, llamado Brundibár, los quiere correr de la plaza; al final de la pieza los niños logran conseguir el dinero gracias a la ayuda de los niños y los animales.

Esta obra tan sensible, escrita en una de las épocas más oscuras de la historia de la humanidad, logra transmitir y ensalzar los valores más nobles, como la solidaridad, la unión, la compasión y la amistad. En el momento más difícil, la ópera refleja cómo la esperanza y la lealtad son instrumentos para vencer al poderoso enemigo.

De los 15000 niños y niñas que estaban en el campo de Terezín, sobrevivieron 89, de los cientos que participaron en Brundibár sobrevivieron solo 4. Durante los ensayos para las funciones, el elenco requirió de una constante corriente de nuevos niños ya que debían reemplazar a los que eran enviados a los campos de exterminio. Sin embargo, la obra constituyó para los pequeños intérpretes un refugio de alegría y un escape ante el horror que les rodeaba.

El Teatro Teresa Carreño se ha unido con las embajadas de: la República Federal de Alemania, la República Checa, la República de Polonia y el Estado de Israel en este esfuerzo para divulgar un mensaje de humanismo, solidaridad y esperanza para con el pueblo judío y manifestar su compromiso de nunca olvidar la desgracia que significó el holocausto y evitar que hechos de ésta índole se repitan. Por ello, se ha decidió interpretar esta ópera que transmite un mensaje universal que debe ser recordado por las generaciones futuras.

domingo, enero 29, 2006

Claudio Abbado visita nuevamente el Teatro

El reconocido director italiano Claudio Abbado volvió a deleitar a su público en la Sala Rios Reyna. En esta oportunidad, contó con la compañía de la soprano Emily Magee, la mezzosoprano Isabel Palacios, el bajobarítono Andreas Scheibner y el tenor Jerry Hadley para interpretar la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, acompañados por Schola Cantorum de Caracas, el Orfeón Donostiarra y la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela; como inicio del Festival Beethoven 2006.

Este importante director, que visitó nuestro país a finales del año 2004 y a inicios del 2005, regresa al Teresa Carreño (donde realizó su primera presentación en Venezuela) encantado por la magia del Sistema Nacional de Orquestas.

En esta oportunidad dirigió la novena sinfonía en Re menor de Beethoven, también conocida como "Coral" y que es una de las más importantes obras del brillante compositor aleman Ludwig van Beethoven. Esta pieza fue estrenada el 07 de mayo de 1824 -diez años después de su Octava Sinfonía-, en el Teatro de la Corte Imperial de Viena, y ha sido famosa por el último de sus cuatro movimientos, la impactante “Oda a la Alegría”, que desde 1986 se convirtió en el Himno de la Unión Europea.

Descendiente de una familia de músicos, Claudio Abbado estudió en Milán y en Viena; fue ganador de los premios Kusevitski (1958) y Dimitri Mitrópulos (1963). Ha sido director musical y artístico de la Scala de Milán (de 1968 a 1986), de la Orquesta Sinfónica de Londres (de 1979 a 1989), de la Ópera del Estado de Viena (de 1986 a 1991) y de la Orquesta Filarmónica de Berlín (desde 1989, ahora sucedido por Sir Simon Rattle). En 1987 creó en Viena la Orquesta Mahler. Ha estrenado obras de Manzoni y de Nono y ha realizado grabaciones de los ciclos sinfónicos más importantes: sinfonías y música coral de Brahms, sinfonías de Mahler, Tchaikovsky, Prokofiev, Mussorgsky, Dvorak y Mozart.

De la misma forma, Abbado ha recibido numerosos reconocimientos, entre los cuales figuran el Premio Freud, la Gold Medal of the International Gustav Mahler Society, la Ehrenring (1973), la Medalla de Oro Nicolai (1980) de los Wiener Philharmoniker, la Mozart Medaille, la Mahler Medaille, la Schumbert Medaille, l'Eherering der Stad Wien y, de la República de Austria, la Grosse Goldenes Eherenzeichen. En Italiaha sido galardonado con la Gran Cruz de la orden al Mérito de la República Italiana, la Medalla de Oro de a los Beneméritos de la Cultura y el Arte y en Francia con la Grna Cruz de la Legión de Honor, en Alemania con la Grosse Verdienstkreuz y la Ernst-von-Siemens-Musikpreis. Las Universidades de Cambridge, Aberdeen y Ferrara le han conferido el Doctorado Honoris Causa. En 1999 recibió el Premio Nonino.

En cuanto a las orquestas con las que ha colaborado el coro, resaltan: la Berliner Philharmonischer Orchester, la English Chamber Orchestra, la Filarmónica Checa, Filarmónica de Dresde, Sinfónica de Euskadi, Royal Liverpool Philharmonic, Rundfunk Sinfonie Orchester de Berlín, Sinfónica de Galicia, Sinfónica de Madrid, Russian National Orchestra, Engish Chamber Orchestra o la Filarmónica de Milán.

Resultó entonces, un honor haber comenzado el año con uno de los conciertos más esperados y que contó con la presencia de destacados músico veenzolanos como Gustavo Dudamel, Edicson Ruiz y por supuesto, el maestro José Antonio Abreu; en el marco de Festival Beethoven 2006.

sábado, enero 28, 2006

Biografía de Teresa Carreño

María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García es la pianista y compositora venezolana más reconocida a nivel mundial. Nace en Caracas el 22 de diciembre de 1853. Fue hija doña Clorinda García de Sena y Toro y de don Manuel Antonio Carreño, célebre autor del Manual de Urbanidad.

Teresa Carreño comienza sus estudios musicales desde temprana edad, a los cinco años practicaba con los ejercicios compuestos por su padre y a los seis años publica su primera obra dedicada a su maestro Gottschalk, la cual se agotó en tres ediciones sucesivas en un solo año.

Para el año 1862 la familia Carreño debe abandonar el país por la difícil situación política y económica que atravesaba Venezuela. Cuando la familia parte a Nueva York, Teresita comienza a dar pequeños conciertos privados a amigos de la familia, dando a conocer sus progresos con el piano y acrecentando su fama entre las élites de la época.

Teresa debuta públicamente en 1862 en el Irvin Hall de Nueva York a sus nueve años de edad. Desde entonces comienza la vida artística y pública de la pianista, quien pasa a ser rápidamente el sostén económico de la familia. El mismo año, fue invitada a tocar en la Casa Blanca para el presidente Abraham Lincoln y su esposa. A los diez años debuta como solista con la Orquesta Filarmónica de Boston. Con el mismo éxito debutó en Paris en 1866.

En lo conyugal, no fue precisamente agraciada. En 1872, contrae matrimonio con Emil Sauret. Al año siguiente nace Emilita Sauret Careño, fruto del matrimonio. Teresa se ve obligada a dejar a su hija al cuidado de la Sra. Bischoff, una amiga alemana, a quien termina por darle la custodia definitiva de su hija por la fuerte crisis económica y emocional que atravesó por la muerte de su padre y la ruptura con su esposo que no le permitía cubrir los gastos que implicaba la crianza de su hija.

En 1876 Teresa conoce al barítono italiano Giovanni Tagliapietra con quien se casa el mismo año. De este matrimonio Teresa da a luz a tres hijos: Lulú (1878), Teresita (1882) y Giovanni (1885), a quienes Teresa dedicó buena parte de su vida y cuya crianza alternó con sus giras mundiales.

Teresa Carreño regresa a su país natal en solo dos oportunidades. La primera vez, fue en el año 1885, realizó una gira de conciertos que fue apoteósicamente recibida. Su segunda visita se da en 1887, atendiendo requerimientos artísticos del presidente Guzmán Blanco. Éste segundo viaje fue enturbiado por el rotundo fracaso de la compañía de ópera que trajo consigo y por el comportamiento un tanto licencioso de su esposo de quien se divorcia posteriormente.

En 1891 conoció en Rusia al pianista alemán, compositor y discípulo de Liszt, Eugene Francis Charles D’Albert con quien contrae nupcias en 1892. De este matrimonio, Teresa tiene dos hijas: Eugenia (1892) y Hertha (1894). Pero a pesar de la admiración que ella sentía por el eminente pianista, considerado como uno de los más grandes intérpretes de Beethoven y de Bach; ésta unión tampoco tuvo éxito.

En 1902 la pianista contrae nupcias en cuarta ocasión, esta vez con el comerciante Arturo Tagliapietra, hermano de su segundo esposo. De todos sus matrimonios, éste es el considerado como de mayor felicidad en la vida de la artista.

Se le conoció como una profesora rigurosa y exacta en sus clases de piano. Inclusive, escribió un libro titulado Posibilities of Tone Color by Artistic use of Pedals (Las Posibilidades del Color del Sonido a través del uso artístico del Pedal) publicado en 1919. Entre las piezas más conocidas compuestas por la pianista, se encuentran el vals de Teresita; La cesta de Flores, op. 9; Marcha Fúnebre, op. 11; La Oración op. 12; Himno a Bolívar; Saludo a Caracas; Himno a ilustre Americano; y Danza Venezolana.

En 1917, le diagnostican parálisis parcial del nervio óptico que amenazaba con extenderse al cerebro, por l
o que le prescriben reposo absolut; pero el 12 de junio de 1917 falleció.

Teresa Carreño, a lo largo de su vida, se presentó en los mejores teatro de ciudades como Nueva York, París, Berlín, Milán, y otras ciudades de Europa, América, Sudáfrica y Australia; realizando interpretaciones apasionada y fulgurantes de Beethoven, Liszt, Chopin, Schumann, Brahms, Grieg, Rubinstein, Paganini, Weber, Tchaikovski, entre otros. Por más de medio siglo estuvo en contacto con los músicos y personalidades más importantes de su época y recorrió el mundo con su piano.

Décima edición del Cascanueces en la Sala Ríos Reyna

El 7 de diciembre de 1995 fue estrenada, en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, el cuento navideño El Cascanueces con música del destacado compositor Piotr Illitch Tchaikovsky con coreografía del venezolano Vicente Nebrada.
Este año el ballet Teresa Carreño celebra el décimo aniversario de aquella primera presentación, que contó con la compañía de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, bajo la dirección del maestro Rafael Jiménez; quien ahora será sustituido por el joven director Antonio Delgado.

La historia de El Cascanueces es una versión de Alejandro Dumas hijo del relato para niños Cascanueces y el Rey Ratón, del escritor alemán Ernest Theodor Amadeus Hoffmann. La adaptación musical que hiciera Tchaikovsky fue considerada por la crítica como “la pieza que renovó el mundo de la fábula en el ballet de una forma inteligente, abriendo el género al mundo moderno”. De esta manera, El Cascanueces se ha convertido en una de las piezas musicales más representativas de la época navideña, y es representada año tras año en los principales teatro del mundo.

En cuanto a las adaptaciones, existen miles de versiones, pero a nivel latinoamericano, las más importantes son las de Alicia Alonso y la de Vicente Nebrada, quien es el primer coreógrafo venezolano de fama mundial. Para Mercedes Chapellín, “la versión de Nebrada exalta la plasticidad de su lenguaje utilizando movimiento entrelazados y largas frases corporales. Pero el mayor acierto es su concepción global de la pieza, como gran espectáculo”. De hecho, el mismo Nebrada señala, en una entrevista realizada el año del estreno que “la diferencia está en el diseño de los pasos coreográficos. Seguí de cerca el original con las acotaciones de Tchaikovsky”.

Desde 1995, el ballet Teresa Carreño ha continuado con la tradición navideña de presentar la pieza más esperada del año. En diciembre de 2005 el Teatro Teresa Carreño cerró el año con la presentación del ballet más importante de la temporada, presentando funciones tanto al público general como a instituciones privadas.

miércoles, octubre 26, 2005

Historia y novedades del mejor teatro de Venezuela


El 19 de abril de 1983 culmina la fase final de la contrucción del Teatro Teresa Carreño. A 22 años de este hecho, este complejo cultural es catalogado como el segundo teatro más importantes de América Latina y está entre los diez mejores del mundo. Es el único teatro de Venezuela que cuenta con sus propios talleres de realización y montaje, lo cual le permite realizar distintos tiposde producciones.Cuenta con dos salas principales: la sala José Felix Ribas, en la cual se presentan la mejores orquetas del país, y la sala Rios Reyna, cuyas características le permite montar cualquier tipo de espectáculos.Ambas salas y sus especio abiertos lo convierten sin duda en patrimoniocultural de Venezuela; y este sitio pretende difundir un poco de su historia y la gran catidadde eventos que allí se presentan sin importar la variedad de estilos.